Compromiso






Caminar, caerse, levantarse, caminar… Quien no camina, no avanza, ni se cae.
¿Qué quieres hacer?


Ahora toca saltar, ¿saltar? Sí, saltar hacia tu vida.

Ya hemos practicado aceptación, hemos contactado con nuestro “Yo contexto”, hemos tomado conciencia del momento presente. Observamos nuestros pensamientos y sentimientos como lo que son, pensamientos y sensaciones. Nos hemos mirado al espejo, y hemos contestado a la pregunta de ¿Cómo quiero que me recuerden las personas que me importan? ¿Cómo quiero recordarme yo?

Los planos están hecho, las medidas tomadas, los presupuestos aprobados, parece que solo hace falta una cosa para comenzar a construir tu vida. 

Actuar, dar pasos hacia la dirección que nos importa. ¿Y cuándo comenzamos? Pues que mejor que el único momento en el que podemos hacer cosas, ahora. ¿Qué puedes hacer hoy, ahora mismo, para acercarte hacia esa persona que quieres ser? No lo pienses, ¡hazlo! No lo intentes, ¡hazlo!.

“¡Pero no se que pasará!” ¡Aja! y aún sin saber que va a pasar, ¿qué vas a hacer?

Es normal que aparezcan miedos, barreras, al comenzar a andar hacia aquello que nos importa. Es parte del compromiso. 

Es más, el compromiso se establece con la acción, no con los resultados. 

Nos comprometemos a realizar las acciones que nos acercan a la persona que queremos ser. 

Y esto se le hace ver al cliente en sesión.



Metáfora de saltar

T: Vale Paco, (poniéndole un libro en el suelo) móntate aquí. ¿Si te pidiese que saltaras desde aquí, lo harías?
C: Si, no va a pasar nada.
T: Bueno, realmente no lo sabemos. Podrías tropezar…
C: Y darme con el quicio de la puerta.
T: Ajá, es algo que puede pasar. ¿Entonces saltas?
C: Bueno, ahora, me lo estoy pensando, porque puede pasar algo.
T: ¿Y cómo lo sabemos?
C: Saltando
T: Vale, esto se asemeja un poco a la situación en la que te encuentras ahora. Es decir, comprometerse con volver a ser el de antes, volver a hablar con tu ex, etc. Sería como saltar, ¿no?
C: Si, no sé que ocurrirá…
T: Bien, y ¿qué vas a hacer?
C: saltar
T: No te creo… piénsalo, puede salir mal, vas a tropezarte… esto se parece a lo que te dice tu mente, ¿verdad?
C: SI, salto.

Salta.


Este ejercicio sirve para ilustrar al cliente como el compromiso se establece con la acción de saltar, y no con saltar bien. Como enredarse con su mente, pararse, analizar los pro y los contra es no estar en el aquí y ahora. ¿Quién quieres que dirija tu vida, tú o tu mente?


Ejercicio

  1. Desarrolla un dialogo donde se ilustren los siguientes pasos: Valores del cliente, acciones y metas en dirección al valor del cliente. Posibles barreras que puedan aparecer cuando el cliente haga aquello que es importante para él y que haríais cuando surge ese contenido. 





1 comentario:

  1. T: Sergio dices que quieres llegar a ser un buen padre pero que no te ves preparado para serlo.
    C: Exacto.
    T: Yo tampoco sé si lo estas ¿Cómo podríamos saberlo?
    C: Pues siendo padre.
    T:¿Estarías dispuesto a ser un buen padre? No se piénsalo, puede salir mal, puedes arrepentirte, puede que no quieras serlo. ¿Cómo lo sabemos?
    C: Puedo intentarlo.
    T: sigo sin creerte ,a ver, quiero que intentes tocar este bolígrafo pero sin hacerlo. ¿Qué ocurre? ¿a ver? Inténtalo! ¿Qué ocurre?
    C: Que no lo toco
    T: ¿Qué vas hacer?
    C: Tocarlo.

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